La educación en Mayo de 1810.
Manuel Belgrano:
“ La lana, el algodón y otras infinitas materias primas que tenemos y podemos tener con nuestra industria, pueden proporcionar mil medios de subsistencia a estas infelices gentes que, acostumbradas a vivir en la ociosidad desde niños, les es muy penoso el trabajo en la edad adulta y o resultan unos salteadores o unos mendigos; estados seguramente deplorables que podrían cortarse si se les diese auxilio desde la infancia, proporcionándoles una regular educación que es el principio de donde resultan los bienes y los males de la sociedad…” . Industrializar el país, detenido en su etapa pastoril y, paralelamente educarlo en el trabajo y para el trabajo: tal la síntesis feliz de todos los enfoques del Secretario del Consulado.
“Sin que se ilustren los habitantes o lo que es lo mismo, sin enseñanza, nada podríamos adelantar”; el país vegetaba en la rutina, Al comienzo de la época colonial la enseñanza se hallaba limitada a la que los sacerdotes de las diversas órdenes (franciscanos, domínicos, jesuitas, etc.) impartían en los conventos –la primera escuela del país fue conventual y funcionó en 1565 en Tucumán-. Muchas de las escuelas sostenidas por los frailes en algunos conventos no fueron otra cosa que verdaderas escuelas de religión o seminarios menores; en ellas los alumnos desde la mañana hasta la noche no hacían otra cosa que adiestrarse en el conocimiento de las prácticas diarias de la Institución religiosa que los educaba, limpiaban los pisos, procuraban las provisiones, ayudaban al oficio divino, etc.
Sistema absurdo de educación: para el nombramiento de un maestro, éste debía gestionar en el Cabildo su designación en el puesto que se encontrara vacante; una vez que el Cabildo lento por naturaleza, incluyera en sus Actas la Resolución afirmativa, se pasaba una Nota al Virrey o Gobernador; éstos se dirigían al Consejo de Indias (España) para que de acuerdo a los rituales establecidos, se asesorara debidamente y elevar la consulta al Rey, el rey aprobaba regresando el Expediente al Consejo de Indias para que se extendiera el nombramiento solicitado, el cual a su vez, era remitido al lugar de origen…”, las comunicaciones viajaban en barcos de vela, por esos los vientos de semejante reglamentación atentaban contra el desarrollo de la educación.
El último virrey de España don Baltazar Hidalgo de Cisneros decretó la obligación de los padres de matricular a sus hijos en las escuelas de primeras letras –decía la orden del 23-marzo/1810: “cuando lleguen a la hedad de diez y seis años serán extraídos de aquel vecindario todos los que no estuviesen instruidos en aquellos rudimentos para destinarlos al servicios de las armas…”; la realidad es que la Revolución de Mayo se encontró con 1 sola escuela en la campaña –Villa de Luján y 4 en la ciudad de Buenos Aires-, éstas sostenidas por el Estado se denominaban Escuelas del Rey y eran exclusivamente de varones. Porqué, las mujeres tenían limitaciones en la sociedad colonial: en las casas particulares las jóvenes no debían aspirar sino a un semialfabetismo, se aceptaba que aprendieran a leer o a lo sumo a dibujar su firma, pero no a escribir. Porqué? En nombre de la virtud se calculaba que la doncellez de las solteras y la fidelidad de las casadas podría defenderse mejor si, llegado el caso de que se enteraran ellas de los sentimientos que inspiraban a los Romeos, no pudiesen redactar sus respuestas…
Después de 1810 se continuó con el sistema que encargaba el control de las escuelas a dos cabildantes, que tenían el título de “Diputados de Escuelas”, eran designados anualmente y debían proponer al Cabildo las medidas tendientes a la conservación y mejoramiento de ellas e informar o dictaminar sobre todo asunto técnico y administrativo relacionado con la enseñanza”. El 2 noviembre 1810 el Cabildo propuso adoptar un texto que repartirían gratis a los niños pobres, la distribución de premios a los que se distinguieran en los exámenes, el aumento a 600 pesos anuales el sueldo y la suma para alquilar la casa destinada a escuela que en ese momento era de 400 pesos anuales. En 1817 el Cabildo creó el cargo de Director General de Escuelas y designó a don Saturnino Segurola.
Ya en 1820 funcionaban 8 escuelas en la ciudad y 6 en la campaña (campaña se refiere a los alrededores de Buenos Aires, no al interior del país), en locales deficientes cual “desabrigadísimo barracón lleno de ventanas sin ajuste, donde habiendo temporal lo mismo llueve en la escuela que en el campo”. A veces con un ayudante, otras sólo su alma, el preceptor debía atender a más de 100 alumnos, las clase se dictaban de 7 a 10 hs y de 3 a 5 y ½ de la tarde en verano y de 8 a 11 hs y de 2 a 4 y ½ en invierno; se enseñaba primero a leer, iniciándose con el alfabeto y después de haber aprendido eso le llegaba al alumno la hora de tomar la pluma; herramienta indispensable para escribir era la navaja bien filosa, pues la expresión “tener buena pluma” aludía a tener la pluma de ave –generalmente de ganso- en condiciones y para eso había que saber usar ese filoso elemento para las distintas caligrafías, eran tan imprescindibles que en los concursos de oposición de los preceptores era mérito poseer una navaja buena.
Nombramientos: Florentino Zamorano, sargento 1º del Batallón Nº 3, que asegura necesita el cargo de maestro “para poder mantener a su mujer e hijos ya que el sueldo de militar no le alcanza”, el concurso mostró a las claras que no le alcanzaban al Sargento sus conocimientos de aritmética ya que no pudo resolver una cuestión elemental: “si 100 pesos dan 5, tantos miles de pesos cuanto darán?…”
La Revolución de Mayo incorporó una trascendental medida en la enseñanza, el gobierno del 1er. Triunviato le ordenaba al Cabildo el 22-junio/1812 que: “en las escuelas de primeras letras se cante todos los días, al fin de sus tareas un himno patriótico y que un día señalado en cada semana, concurran a la Plaza de la Victoria todos los estudiantes de primeras letras presididos por sus maestros y puestos alrededor de la Pirámide del 25 de Mayo, repitan los himnos de la Patria con todo el decoro y acatamiento que exige esta augusta Deidad de los hombres libres…”


Procesando... 






















